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Se reciben a través de la web deporte2025.uns.edu.ar
Así se expresó el rector en el primer plenario del Consejo Superior tras la inundación. “La sociedad confía en nosotros y nos ha apoyado a pesar de la campaña de desprestigio que sufre la Universidad hace más de un año”, remarcó. “Gracias al esfuerzo de muchos vamos a llegar con certezas al inicio de clases el 31 de marzo”.
Este docente e investigador dejó una huella imborrable en la Universidad Nacional del Sur y en varias generaciones de ingenieros por su pasión por el conocimiento y la investigación, pero sobre todo por su excepcional calidad humana.
La UNS recibió de la quiebra de Casa Lucaioli 3000 colchones inflables de una y dos plazas. En sólo dos días fueron distribuidos en medio centenar de organizaciones, parroquias, comedores y escuelas. El objetivo es atender la urgencia de los sectores más afectados hasta que reciban o puedan adquirir un colchón definitivo.
Fueron aprobadas las modificaciones en el cronograma que ordena las actividades de la UNS para ingresantes, estudiantes, docentes y no docentes.
El impacto de la inundación del 7 de marzo en la UNS significó 70 mil libros perdidos, 9920 metros cuadrados de laboratorios, aulas y gabinetes inutilizados y costosos equipos y espacios docentes bajo agua. Para canalizar el interés de instituciones, organismos y particulares en colaborar se puso en línea un sitio para recibir aportes.
Rocío Yatzky dejó la carrera de Ingeniería en Computación cuando estaba en tercer año, luego de desaprobados y cursadas repetidas. Retomó ocho años después y este mes se recibe. “Pensé que no era para mí y estaba equivocada”, afirmó. Sus empleadores son ex compañeros de cursada.
La biblioteca es el corazón de cada universidad. Es donde se conserva y se comparte el conocimiento legado generación tras generación. Tras el impacto de la inundación, voluntarios y voluntarias trabajan contrarreloj para recuperar los ejemplares más valiosos y las obras más raras de la colección de la UNS
Se perdieron equipos de primer nivel, unos 70 mil libros y quedaron inutilizados más de 10 mil metros cuadrados de gabinetes y laboratorios. “Ahora lo esencial es la gente que perdió todo, pero la UNS es una universidad pública, esto es patrimonio de toda la sociedad, y nuestro trabajo es cuidarla”, destacaron las autoridades. Se habilitó un sitio para donaciones.
El rector y la vicerrectora hicieron pública una carta de reconocimiento a la comunidad universitaria por su compromiso en este difícil momento para la UNS y la ciudad.
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